MURO DE LA MEMORIA en Avilés

27/02/2017 por

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 LA VENTANA INDISCRETA
JOSÉ MARTÍNEZ
Dos asociaciones, Recuperación de la Memoria Histórica y Pro Defensa de los Servicios Públicos de Avilés y Comarca, han decidido impulsar la creación en el cementerio de la Carriona de un monolito conmemorativo con los nombres de todas las personas asesinadas o desaparecidas a consecuencia de la represión ejercida por el bando franquista en la guerra civil y años siguientes. Monolito que también suele llamarse muro de la Memoria o Capilla Laica, según los diferentes sitios donde ya existen, como en Gijón –en Ceares, con casi 2.000 nombres inscritos, entre los cuales hay algunos avilesinos allí fusilados-, o en San Salvador de Oviedo, con 1.600 nombres, sin salir de Asturias pues en otras provincias los han levantado asimismo. Quizá la iniciativa, a la que han invitado a unirse a otros colectivos locales, llegue con retraso, con años de demora pero no por ello deja de ser acertada y necesaria sobre todo si se acompaña de la señalización y descubrimiento de las fosas comunes existentes en la comarca -un acierto de los promotores de que el proyecto acoja a las víctimas de la represión franquista tanto de Avilés como de Castrillón, Corvera, Illas y Gozón. De todos esos concejos hay desaparecidos, fusilados y enterrados en fosas desconocidas, en cunetas, en Pinos Altas en Salinas o directamente arrojados al mar, como en el cabo Peñas.

Y es que hubo cientos, o miles, de ejecuciones sumariales tras sentencias emitidas por tribunales ilegítimos, sin contar agresiones, palizas, vejaciones, violaciones, torturas o desapariciones. En Avilés conocemos los tristes casos ocurridos en la Quinta Pedregal o en el campo de concentración de La Vidriera, uno de los más importantes del norte de España. De allí salieron numerosas “sacas”, camiones llenos de secuestrados que partían al anochecer hacia la muerte.

Han pasado desde entonces casi ochenta años e ignoramos todavía el destino de muchos de los desaparecidos que, seguramente, nunca lo podremos conocer con exactitud. Qué menos que un recuerdo, que sus nombres figuren escritos sobre mármol para que todos, especialmente las generaciones que no vivieron el horror de la guerra civil –preludio y ensayo de las fuerzas nazis y fascistas para la Segunda Guerra mundial- y el terror de la represión durante la dictadura franquista, tengan en cuenta lo que no debe repetirse nunca más. El muro no alberga venganza sino simplemente recuerdo y respeto.

La Voz de Avilés 26/02/17

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