La memoria como herramienta del futuro

27/03/2009 por

 
Vivimos tiempos complejos, la actual crisis económica es sistémica y no es nada descartable que a causa de ella se originen cambios profundos a todos los niveles sociales y políticos, esta crisis pilló a la izquierda oficial con la maleta ideológica vacía en el mejor de los casos, o llena de humo neoliberal en el peor, por ello están desconcertados, perdidos, no saben que hacer y se limitan a repetir tópicos, y soltar sandeces y cantinelas del más puro estilo tecnocrático, esperemos que muchos de ellos despierten de su actual estupor y se incorporen a las nuevas y urgentes tareas.

Hemos de considerar que una crisis igual que esta como la de 1929 fue uno de los orígenes de la II República Española en 1931, por ello en consecuencia existen muchísimas posibilidades, viendo lo pantanoso de la situación española y el desprestigio que está acumulando la clase política, de que la profunda y quizás irreversible crisis económica termine con la actual II Restauración Borbónica y dé paso a la III República Española.
 

Por eso la memoria republicana toma un protagonismo vital de cara a los previsibles próximos acontecimientos, se trata de la memoria política de los republicanos, especialmente de los que pagaron muy caro la defensa de los ideales de aquella II República. La memoria política de los vencidos, de las víctimas del franquismo, es primordial para afrontar el inminente futuro.

Esa es una de las razones de la recién creada Federación Asturiana Memoria y República, unir el pasado y el futuro, con la vocación de reunir en una sola asociación a las asociaciones memorialistas y republicanas asturianas, con la ventaja añadida de renovar generacionalmente a algunos, como él que esto escribe, que ya les pesan mucho los años para seguir tirando del carro memorialista.

Desgraciadamente aun no se ha podido conseguir la unanimidad total, pero es un camino a recorrer, dentro de unos principios básicos que se pueden resumir en dos cuestiones, recuperar la memoria política de la II República y continuarla con la instauración de la III, y cuando decimos memoria política es para diferenciarla de la memoria familiar.

Es así porque algunas asociaciones que se reclaman así mismas como memorialistas, están situadas en los aledaños del gobierno y aprovechan todos los privilegios y sinecuras que les proporciona tan privilegiada situación, y están lanzadas a usar los dineros institucionales organizando acontecimientos con los que intentan imponer su peculiar visión de la memoria histórica, que por supuesto no entra en contradicción con lo considerado como “políticamente correcto” por el orden establecido.

Ya que al leer la información que envían sobre esos actos, simposios y congresos, tenemos claro que existen varias cuestiones que no se deben pasar por alto.

 

Como ejemplo es sintomática la utilización en sus escritos de la frase «no eran bandidos», aplicada a las víctimas, esa frase tiene su calado porque a nadie orgulloso de la dignidad histórica y trayectoria política de aquellos republicanos se le puede ocurrir pronunciarla.

Ya que venir a estas alturas con esa frase, que podría ser apenas soportable durante el tardofranquismo, es un insulto a la memoria republicana; En la posguerra la propaganda del régimen, especialmente la de la iglesia, creó en parte de las familias de las víctimas un síndrome de “culpabilidad”, ya que se les imbuyó que los que habían sufrido la represión habría sido por “algo”.

Por ello frases como esta son en muchas ocasiones una forma «piadosa» de “justificar” a las víctimas frente a sus propias familias, «los nietos», en la aplicación de una memoria intimista, familiar, que excluye cualquier reivindicación política de lo que significó realmente la II República Española y sus defensores.

 

Esta manipulación del papel histórico jugado por las víctimas va de la mano de la inicua Ley de la Memoria Histórica, y está muy lejos de las reivindicaciones de verdad, justicia y reparación, y de los esfuerzos de los que estamos agrupados en torno al equipo Nizkor para acabar con el modelo de impunidad implantado en España durante la denominada Transición, modelo que está en abierta contradicción con el ordenamiento jurídico internacional, que España sorprendentemente firmó pero no aplica.

 

Esta mercancía ideológica averiada, es más peligrosa que los viscerales ataques de la derecha para la recuperación de la memoria republicana, ya que según sus planteamientos al final las víctimas quedan reducidas a una mera anécdota estadística en un triste punto del largo transcurrir de la historia española.

Y esas asociaciones ni tan siquiera reclaman una cosa tan sencilla como la anulación legal de los sumarios y la ilegalización de los tribunales franquistas, porque saben que el actual régimen es heredero de aquel, con lo que el origen legal del actual quedaría en entredicho.

Lo suyo es solo una forma de oficiar la ceremonia que pone el punto final a la historia de las víctimas republicanas, que con estos métodos se quedarán definitivamente enterradas y con ellas su memoria política.

 

Por ello opinamos que ese tipo de actuaciones y planteamientos son muy graves, habría que decirles: «Por supuesto que ellos no fueron bandidos, los bandidos son los que destrozan la memoria de los ideales por los que lucharon».

Esperemos pues que apartando las pequeñas miserias y personalismos logremos unificar en esta Federación a todos los herederos políticos de aquella II República y a cuantos deseen aportar algún esfuerzo para traer la III.

 

Victor Luis Alvarez
Vocal de la Federación Asturiana Memoria y República

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