Entrevista a Orosia Castán sobre el libro “Laguna de Duero: La Verdad Oculta”

24/07/2018 por

. Radio Nizkor, 10Jun18.

Gregorio Dionis, director de Radio Nizkor, entrevista a Orosia Castán con motivo de la presentación del libro de que es autora y que lleva por título “Laguna de Duero: La Verdad Oculta”.

Este libro se enmarca en un trabajo más amplio de investigación sobre la Represión franquista en la provincia de Valladolid que la autora viene realizando desde hace más de dos décadas. Valladolid es una ciudad mítica en la represión franquista por haber estado en los inicios del levantamiento y porque en este territorio no hubo guerra civil, sino que se desató una profunda represión.

Orosia Castán, presidenta de Verdad y Justicia, explica que la finalidad de este trabajo es la difusión de las investigaciones realizadas durante años con medios propios en muchas localidades vallisoletanas. Pone de manifiesto que a la hora de hacer este tipo de estudios sobre la represión franquista uno se encuentra con la falta de acceso a documentación escrita, aspecto en el que se han apoyado los historiadores más clásicos y cercanos al régimen para echar en cara la falta de cientifismo en los trabajos. El trabajo de campo basado en la recolección de testimonios, por ejemplo, ha sido censurado como método por la historiografía oficial.

Consciente por tanto de estos handicaps, la autora desarrolló un trabajo de investigación basado en documentos oficiales (archivos estatales, municipales, militares; registros civiles, parroquias) a los que ha tenido acceso principalmente a partir de 2016, ya que si el estudio sobre Laguna de Duero arrancó en 2004, no es hasta años después que ha logrado acceder a la documentación. Éste es precisamente el aspecto diferencial del modelo que podemos ver en Laguna del Duero.

Orosia lleva a cabo una excelente sistematización de la represión en esta pequeña localidad de Valladolid de apenas dos mil habitantes, desde la proclamación de la II República hasta los años de la posguerra.

Llama la atención algo no muy habitual en este tipo de trabajos, y es que la autora logra estructurar con documentación la organización criminal responsable der las ejecuciones extrajudiciales (que afectaron al 3% de la población del pueblo) y los numerosos crímenes cometidos en la localidad. Orosia expone el modus operandi, siendo que las órdenes llegaban de los estados mayores militares a los Gobernadores Civiles, y del Gobierno Civil se transmitían a los puestos de la Guardia Civil de los pueblos, y de ésta a los ejecutores, generalmente grupos de jóvenes adscritos a la ultra derecha, en este caso bajo el amparo de la Falange Española y de las JONS, cuyo caudillo era el vallisoletano Onésimo Redondo, y que funcionaban como grupos paramilitares:

“En los pueblos pequeños da la provincia las directrices venían el Gobierno Civil, a través de los puestos de la Guardia Civil de los pueblos, que arman a la gente de su confianza, estos jóvenes, y les proporcionan las listas de las personas que había que eliminar por su peligrosidad para el Movimiento, habiendo una temporada (desde el 18 de julio del 36 hasta principios del 37) de “barra libre” o “terror caliente”. En ese lapso quedan exterminadas y eliminadas las corporaciones municipales y todo viso de organización republicana. Hecha la limpieza, los sublevados pueden dedicarse a organizar el estado franquista”.

“Nunca se ha explicado por parte de la historiografía oficial cómo es posible que en todos los pueblos, por muy alejados que estén de la capital y aunque no tengan fuerzas del orden como la Guardia Civil, se siga el mismo modus operandi: las listas, las detenciones por las casas a mano de los propios vecinos de derechas, la reclusión en los calabozos municipales, torturas… y, a continuación en una madrugada, o bien los mismos que los han detenido, o bien muchachos falangistas de localidades aledañas, llegan con camiones requisados a la vista de todo el mundo…” y proceden a las ejecuciones.

Orosia hace referencia también a la “eliminación vegetativa” de los testigos de los crímenes y los criminales como parte de la estrategia de la impunidad.

La autora dedica un recuerdo especial a las mujeres asesinadas, “en el 99% de los casos las mujeres son ‘paseadas'”… El paseillo tenía un profundo valor simbólico en las sociedades agrarias y en casi todos los pueblos hay varias mujeres de “pelo blanco”, es decir, de más de 50 años, que fueron asesinadas. Finalmente, llama también la atención sobre el hecho de que hubo una eliminación sistemática de las corporaciones locales, lo que explica que el exterminio tenía una finalidad político-ideológica.
http://www.radionizkor.org/impuesp/index.html#orosia1

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