El Ayuntamiento de Oviedo aprobó ayer por unanimidad declaración institucional para el reconocimiento de las 27 víctimas ovetenses en el campo de concentración nazi de Mathausen

07/06/2018 por

Aunque ningún medio de comunicación ha recogido la noticia, el Ayuntamiento de Oviedo aprobó ayer por unanimidad declaración institucional para el reconocimiento de las 27 víctimas ovetenses en el campo de concentración nazi de Mathausen, para lo cual se colocará un monolito en su recuerdo, en un lugar de la ciudad aún por decidir, cuando se cumple el 73 aniversario de la liberación de los campos nazis.
La moción había sido presentada por la Federación Asturiana Memoria y Republica (Famyr), la Asociación Amical de Mathausen y otros campos y el Ateneo Obrero de Gijón y fue asumida por todos los grupos municipales del Consistorio, que brindaron una ovación cerrada y unánime al representante de Famyr, Rubén Norniella, encargado de defender la moción ante el Plenario y que culminó su intervención con una emotiva lectura del nombre de las 27 víctimas. El Ayuntamiento aprobó también su presencia institucional en los actos internacionales que se celebren en el Campo de Mathausen, con ocasión del aniversario de su liberación, colocando una placa que deje constancia del reconocimiento a las víctimas de la ciudad de Oviedo.
El portavoz de Famyr comenzó su alocución recordando la efemérides y recordando que “las voces de las víctimas se están apagando: pocas quedan ya” y abogó por la recuperación “responsable y comprometida” del “Nunca mas”. Norniella incidió en la importancia de hacerlo “porque si el crack del 29 trajo consigo los fascismos de los años 30, el de 2008 está haciendo asomar la fea y negra patita del nuevo fascismo por toda Europa”.
El portavoz de los ponentes de la moción dio después cifras sobre la deportación, citando las ofrecidas por Amical, advirtiendo de la existencia de discrepancias y de que “pueden ser aún más”: 10.000 deportados españoles, de los cuales entre 183 y 185 serían asturianos. Cuatro de ellos serían mujeres, 95 perecerían en los campos, 58 serían liberados, uno lograría evadirse y de otros 30 no se tienen datos.
Oviedo aportaría un total de 27 víctimas, siendo el segundo, de los 49 municipios asturianos con víctimas, en aportar el mayor número de ellas, por detrás de Gijón, que aportó 30. A ellas habría que sumar ademas a aquellos que participaron en la Resistencia francesa, muchos de los cuales fueron encarcelados y asesinados por los nazis.
Norniella puso de manifiesto las secuelas del exilio, “que no afectó solo a aquella generación, ya que el vacío cultural, político y sindical que dejó significó una pérdida irreparable para las generaciones posteriores”.
Recordó que dichas víctimas “no lo fueron por azar, sino como resultado de su defensa del Régimen democrático español que representaba la Republica”. Señaló que “fueron enemigos de Franco y de sus aliados, los nazís, a los que siguieron combatiendo en Francia”.
Con emotividad y una indisimulada tristeza, el portavoz de Famyr recordó la importancia del abandono del Régimen colaboracionista de Vichy en las deportaciones y de la aquiescencia de la Dictadura franquista para que los deportados fueran declarados apátridas y puestos en manos de la Gestapo.
Felicitó a la Corporación por recordar al fin a “estas víctimas olvidadas, a las que Famyr lleva reivindicando desde hace muchos años. Hoy estamos muy felices de que al fin sean reconocidas”. Norniella puso especial énfasis en la condición de dobles víctimas, “porque mientras en toda Europa se hacía reconocimiento de las víctimas del nazismo y se ponían en marcha los mecanismos de verdad, justicia y reparación, en España el franquismo impedía a las familias constituirse como Asociación para reclamar su condición de víctimas; esta circunstancia ha provocado un manifiesto desconocimiento del alcance de la deportacion, incluso para sus propias familias, negándoles así sus derechos morales y materiales e impidiendo su integración en la historia de España y Europa”.
Norniella finalizó su alocución pidiendo que se le permitiera pronunciar “alto, claro y para la historia, de los nombres de todos y cada uno de los ovetenses víctimas de las deportaciones” y dió comienzo a la pausada lectura de los nombres, escuchada con emoción por el plenario, que estalló en una cerrada ovación a la finalización de la misma. Una jornada y un pleno para la historia.

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