CRISTINO GARCIA GRANDA Por José María Laso Prieto

06/04/2014 por

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Excelente artículo de Laso sobre Cristino que merece la pena rescatar en estos dias previos a la Inauguración de un parque en Gijón con su nombre

inauguracion parque cristino 2014

CRISTINO GARCIA GRANDA

Por José María Laso Prieto

Recientemente publicamos, con el título «Republicanos españoles en París», un artículo dedicado a la relevante contribución española en la liberación de París. Con ello La Nueva España se adelantó a los reportajes y columnas que los diarios EL País, El Mundo, etcétera, dedicaron a la aportación de los republicanos españoles a tal gesta liberadora. Lo mismo hizo la cadena de televisión privada Antena 3, que en uno de sus informativos nos permitió contemplar escenas de la entrada en París de la novena compañía de la División Leclerc, en la que se distinguían claramente los nombres españoles –«Madrid», «Brunete», «Belchite», «Guernica», «Ebro», «Guadalajara», «Don Quijote», etcétera– de los tanques y vehículos blindados. En el mismo informativo televisivo se entrevistaba a Díaz Roncero (el famoso locutor de Radio París, a partir de su liberación, que tanto contribuyó en sus emisiones en español a mantener la moral de los demócratas españoles), sobre la actuación de nuestros compatriotas como punta de la vanguardia aliada que llegó a la plaza del Ayuntamiento de París a las 21:22 horas del 24 de agosto de 1944, aunque hasta el día siguiente no se liberase totalmente la «Ciudad-Luz». En contraste, la TV pública española se limitó a describir los festejos oficiales del cincuentenario de la liberación de la capital de Francia.

Con ello TVE se hizo cómplice del chovinismo francés, que omitió en tales festejos reconocer la deuda que Francia tiene contraída con los republicanos españoles. Y con tanto más motivo, si no se olvida que si fue relevante la aportación española a la lucha por la liberación de París, lo fue todavía más la contribución española a la liberación de todo el sur de Francia y de algunas de sus comarcas centrales. A pesar del trato denigrante que el Gobierno de Daladier proporcionó a los centenares de miles de republicanos españoles que se refugiaron en Francia después de la caída de Cataluña, recluyéndolos en inhóspitos campos de concentración constituidos en las playas de Argèles-sur-Mer, Saint Cyprien, Bacarés, etcétera, una buena proporción de éstos participó junto con la Resistencia francesa en la dura lucha contra la ocupación nazi –sobre todo en la zona meridional francesa, donde estaba concentrada la mayor parte de la emigración republicana española– y fue decisiva la lucha de los antifascistas españoles y de los ex combatientes de las Brigadas Internacionales. Y ello no es sorprendente, ya que constituían un núcleo de varios miles de jóvenes en la fragua de la lucha antifascista durante los tres años que duró la guerra civil española.

Dotados de una fuerte motivación antifascista y de la experiencia de la lucha armada ya adquirida, fueron los que más destacaron en los grupos guerrilleros de la Resistencia francesa encuadrados en los denominados «francotiradores y partisanos» o, más genéricamente, «maquis».

Tanto en la División Leclerc como en los destacamentos armados de la Resistencia que contribuyeron a la liberación de Francia, hubo combatientes de todas las regiones españolas. Aun así destaca la aportación asturiana a tal lucha liberadora, ya que proporcionó nombres tan significativos como los de Cristino García Granda –considerado justamente como el más distinguido héroe español de la Resistencia francesa–, el mierense Alberto Fernández (durante muchos años colaborador de La Nueva España), el llanisco José María Posada (Celso Amieva), sargento de la quinta brigada de la Agrupación Guerrillera Española en Francia, el famoso guerrillero Fernández Valledor, el maestro de Huesca, y asturiano de nacimiento, Francisco Ponzán Vidal, que estuvo al mando de una agrupación de guerrilleros libertarios, etcétera. No obstante, el asturiano Cristino García fue, sin duda, el más relevante guerrillero español en la lucha común liberadora contra la ocupación nazi de Francia. Aunque el bilbaíno Luis Fernández le superó en graduación militar –fue general de las Fuerzas Francesas del Interior, mientras que Cristino García alcanzó el grado de teniente coronel–, las funciones del primero se centraron en el Estado Mayor de las mismas, mientras que el asturiano mandó directamente las fuerzas guerrilleras que realizaron algunas de las acciones bélicas más decisivas para la liberación de buena parte del sur de Francia.

Cristino García Granda nació en El Ferrero (Gozón) en febrero de 1913. Formando parte de un destacamento de mineros, participó en la insurrección asturiana de Octubre de 1934. La sublevación militar de 1936 contra la República le sorprende de fogonero de un barco en Sevilla. Con la tripulación se apodera de él y vuelve a Asturias, donde se incorpora a una unidad de dinamiteros. Al caer Asturias, pasa a través de Francia a la zona republicana de Cataluña, donde se reincorpora al Ejército republicano. Combate primero con el grado de teniente en el batallón especial de la XI División mandada por el coronel Líster y pasa después al XIV Cuerpo de guerrilleros que realizaba incursiones detrás de las líneas franquistas. Tras la caída de Cataluña se exilió a Francia, donde volvió a trabajar en las minas de carbón. En ella, tras la ocupación nazi, organizó un grupo de guerrilleros que con el tiempo se convirtió en la famosa Tercera División. El asturiano Alberto Fernández, en su libro La España de los maquis (Ediciones ERA, México, 1971) dice de Cristino García: «Gard: Zona donde hubo acción guerrillera importante, sobre todo en la región minera. Organizaciones de apoyo en La Grand Combe, en Besseges, etcétera, que facilitaban los explosivos robados en las minas de carbón.

El recuerdo de las batallas de los guerrilleros de este departamento meridional está ligado al de un héroe convertido en mártir por el régimen de Franco: Cristino García, comandante de guerrilleros, héroe de la Resistencia francesa, llamado «el liberador de tres departamentos», por las poblaciones del Gard, del Ardéche y del Lozére, que había dirigido el asalto a la cárcel de Nimes y permitido la liberación de numerosos presos políticos franceses y extranjeros y jefe del grupo español que combatió a los alemanes en La Madeleine, donde fueron capturados muchos soldados enemigos y abundante material de guerra. Cristino García fue detenido en España en 1945 y fusilado en compañía de once antifranquistas más, todos ellos antiguos guerrilleros en Francia (lo que según los franquistas era un agravante). La emoción sentida en Francia fue de tal amplitud que el Gobierno de ese país, aprobado unánimemente por el Parlamento, reunido especialmente para ello, decidió el cierre de la frontera franco-española». La acción más destacada de Cristino García fue la célebre «Batalla de La Madeleine», en la que sus guerrilleros se enfrentaron a una fuerza alemana de 1.900 hombres con importante material bélico. Tras más de un día de combate, 1.300 alemanes se rindieron y el jefe de la columna nazi, teniente coronel Nietzsche se suicidó para no sufrir la humillación de haber sido vencido por los «maquis» españoles. Tiempo después, el general de División francés Olleris, jefe de la novena región militar, citó en la orden del Cuerpo de Ejército, a título póstumo, a «Cristino García, teniente coronel, resistente de los primeros, dotado de un alto espíritu de organización y de combate. Ha tenido bajo su mando a las Brigadas Españolas de los departamentos de Lozére, Ardéche y Gard. Por sus ataques repetidos en la zona minera, impidió el trabajo durante muchos meses. Organizador del asalto a la prisión de Nimes, liberó a los detenidos políticos. Bajo sus órdenes se libró combate al enemigo en La Madeleine (Gard) y en el Escrimet, haciendo, pese a la desproporción de fuerzas y material, 1300 prisioneros alemanes y 600 muertos y heridos en estas operaciones dirigidas por un jefe excepcional. Esa citación comporta la atribución de la Cruz de la Guerra con estrella de plata». Marsella, 25 de octubre de 1946. Cristino García, que fue condecorado personalmente por el General De Gaulle, era militante comunista.

 

25 Septiembre 1997

 

 

 

 

 

 

 

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