Carmen Negrín NIETA DE JUAN NEGRIN : «En casa sí se hablaba de la tragedia que vivió Asturias»

24/11/2009 por

El que fuera último jefe de Gobierno de la República tendrá un rincón especial en Gijón. Su nieta y presidenta de honor de la Fundación Juan Negrín, Carmen Negrín, inaugurará mañana este espacio verde acompañada por el hispanista Gabriel Jackson.

— Qué le parece este homenaje a su abuelo?

–Es muy emocionante que le pongan su nombre a un parque, un sitio donde la gente va todos los días y espero que al ir al parque Negrín pregunten quién es y sepan más sobre él. Es un gesto muy bonito.

— Qué ha supuesto la devolución del carnet del PSOE a título póstumo?

–Me cuesta acostumbrarme porque después de tantos años de estar olvidado y maltratado es difícil acostumbrarse a la idea, pero estoy muy contenta. Realmente fue un momento muy emotivo, aparte de que me encontré con amigos cuyos padres también habían estado expulsados. Fue toda una serie de emociones muy significativas.

–Junto a su abuelo, Ferraz devolvió el documento a otros 35 socialistas, entre ellos varios asturianos. Tenía un trato cercano Negrín con alguno de ellos?

–Sí, con varios. Con Vidarte, Bujeda, Del Rosal, etcétera. A los que expulsaron eran negrinistas. Fue muy emotivo porque además éramos varios lo que habíamos vivido el mismo aislamiento y, de repente, volvimos a encontrarnos todos juntos y celebrando lo mismo. Aparte de eso, creo que era un gesto necesario del PSOE y bienvenido.

— La Revolución del 34 tuvo repercusión en su política?

–Conozco poco sobre esa parte, pero me imagino que sí. La pregunta habría que hacérsela más a Gabriel Jackson como historiador que a mí, pero sé que mi abuelo estuvo implicado y aparentemente estuvo activo en ese momento. Sí se hablaba en casa sobre Asturias, era una tragedia de la que se hablaba.

— Cómo le afectaron a su familia las leyendas negras propagadas por el franquismo sobre Negrín?

–Cuando éramos niños estábamos muy aislados de todo eso. Mi abuelo no nos puso en una escuela española de niños exiliados, sino en una francesa, así que estábamos un poco protegidos. Lo que más hizo fue tratar de integrarnos donde estuviéramos, ya fuera en Francia o en México. No era cultivar el rencor ni el aislamiento. Ya como adulta, cuando leo algunos comentarios, es difícil reírse de ellos, sobre todo cuando son repetitivos. Las mismas acusaciones infundadas que no tienen en cuenta la documentación ni nada. Siempre es la misma pesadilla que vuelve. Pero cuando lo veo con buen ojo digo: es un honor ser insultado por la derecha. No es un problema, al contrario. Me da más ánimo para luchar.

— Qué opina del PSOE actual?

–Estoy porque hayan ganado las elecciones y me gustaría más que nada que volvieran a hacerlo. Cualquier partido y sobre todo en un momento económico tan difícil tiene problemas. Obviamente y aunque no sea necesariamente fruto de su política, la crisis tiene un impacto sobre el partido. Siempre se puede reaccionar con errores, no tomar suficientemente rápido medidas, pero tienen todo mi apoyo. Aunque todavía no voto aquí, tienen mi apoyo moral y les deseo todo el éxito posible. Las alternativas son pésimas.

— Qué diferencias hay con el partido al que se afilió su abuelo?

–Los partidos van evolucionando con el tiempo y la historia, así que seguramente son diferencias normales. No los voy a criticar (risas).

— La Ley de la Memoria Histórica está dando frutos?

–Muy despacito. Es una media ley que no tiene medidas para aplicarla y eso es una enorme debilidad. El otro defecto que tiene es que en España siempre se ha buscado una conciliación falsa diciendo que los dos bandos tenían un poco de razón. Y creo que no se puede hablar de un rebelde de la misma forma que de un gobierno legítimo. En la ley eso se refleja en el sentido de que han querido complacer a los descendientes del bando rebelde, incluyendo a los monjas y los curas.

— Por qué no es del todo eficaz?

–Por cuestiones como que el Estado tendría que vaciar las fosas comunes. Es su trabajo y no el de las asociaciones.

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