“El susurro de las fosas” Carta a mi abuelo, Pelayo Norniella, en la fosa común de Sobrepiedra

07/03/2017 por

Share On Facebook
Share On Twitter
Share On Google Plus
Share On Linkedin
Share On Youtube
Contact us

Querido  abuelo:

Como te prometí, continuo en la lucha para conseguir verdad, justicia y reparación para todas las víctimas del franquismo. No es fácil: os quieren  continuar condenando al silencio, al ostracismo, a lo meramente personal y familiar. Quieren que se olvide las razones de vuestra lucha. Quieren que continúes siendo el “innombrable”, como bien decía en mi prólogo del libro sobre la represión franquista  en Parres y Cangas de Onís.

Hay una campaña para que se abran las fosas que proliferan por todas las cunetas y barrancos de España, abuelo. ¡Que vergüenza: somos el único país europeo que sigue teniendo fosas comunes en el olvido!. El problema, abuelo, es que pretenden que lo hagan entidades privadas,  asociaciones, quienes lo realicen y quieren que se haga sin que el estado asuma su responsabilidad.

Los crímenes del franquismo, al contrario que el de otras países de nuestro entorno, nunca se han investigado. En un principio no se hizo por motivos obvios, pero con la transición y la ley de amnistía se volvió a perder una nueva oportunidad de juzgar a los verdugos y reparar a las víctimas. Pero ¿por qué no se hace hoy?

Abuelo, yo siempre he tenido claro que prefiero que tus restos descansen en el mismo lugar en el que fuiste asesinado. Allí, en Sobrepiedra. Desde luego, estaría muy a favor de que un Juez viniera y exhumase vuestros cuerpos, le hiciera las pruebas forenses pertinentes -incluido el ADN-, se investigase y condenase, si vivieran, a los asesinos y sus inductores, y después, ya identificados los cuerpos, se os enterrase en el mismo lugar, en unas condiciones dignas. Eso me parece bastante mejor que llevarse los huesos a un nicho familiar y “esconderlos” allí para siempre. Vuestras tumbas deben ser un grito, una denuncia, el recuerdo de lo que jamás debemos permitir que vuelva a ocurrir.

Es muy legítimo que otras familias quieran recuperar los restos de sus deudos y enterrarlos junto al resto de su familia, no pretende imponerle a nadie mi forma de entender la memoria, no obstante esto, abuelo, genera varios problemas:

– En primer lugar: “Excavar es destruir”, si se trata de una fosa común y como sociedad queremos denunciar los crímenes cometidos por el franquismo, al excavarla estamos acabando con la posibilidad de denunciar los crímenes allí enterrados.

La legislación forense en vigor, abuelo, dispone que cuando aparezca un cadáver nadie debe tocarlo hasta que llegue un forense judicial. Algo que no suele hacerse en las excavaciones de las fosas de la represión franquista, que en el mejor de los casos,  serán excavadas como si de una tumba medieval se trataran. Pero los delitos contra la humanidad, abuelo, no prescriben y los asesinatos ahí cometidos nunca se han investigado, por lo tanto no procede desenterrar los restos como un yacimiento arqueológico, sino como una fosa donde se ha cometido un delito de lesa humanidad.

– Una vez que los restos han sido desenterrados ilegalmente, ya no hay vuelta atrás.  La fosa ya ha sido destruida para siempre. El día de mañana podrán decir que el franquismo nunca ordenó enterrar personas en las cunetas, porque dichas fosas ya no existirán. Esta posibilidad probatoria se elimina cuando lo que se realiza es un desenterramiento ilegal. ¿Vas entendiendo por dónde van los tiros?

– Cuando hablamos de fosas, abuelo, estamos hablando de crímenes, en concreto de los más graves crímenes que un estado puede cometer en cualquier sociedad o país, es decir, de crímenes de guerra, contra la paz y de lesa humanidad. La exhumación e identificación de víctimas, siguiendo lo dispuesto por el Auto del Tribunal Supremo de 28 de marzo de 2012, corresponde a los Juzgados de instrucción de los lugares donde ocurrieron presuntamente los hechos.

Parece entonces obvio, abuelo, que las exhumaciones deben realizarse siguiendo procedimientos acordes con el derecho internacional de derechos humanos, es decir, han de realizarse en el marco de un procedimiento judicial válido, con todas las garantías. La administración local, central o autonómica, las asociaciones, etc podrán auxiliar a la administración judicial, pero jamás suplantarla (en un estado de derecho).

Es legítimo, abuelo, que las familias de las víctimas queramos conocer los hechos, saber qué ocurrió con nuestro deudo e intentar paliar el daño ocasionado por tener sus restos inhumados en un lugar desconocido por la familia, pasándose más de 70 años sin un lugar al que ir cuando queremos recordar a nuestro familiar. También es legítimo que las familias podamos conocer las circunstancias que rodearon los últimos años de vida de nuestro familiar y las circunstancias de su muerte. Por estos motivos sería lógico exigir que un estado de derecho que ponga al servicio de los familiares los medios necesarios para poder acceder a esa información

Cuando se hace una exhumación por entidades privadas se está acabando con la posibilidad de investigar los crímenes contra la humanidad y el franquismo estará ganando una nueva batalla. No sólo asesinó al familiar cuyos restos buscamos, sino que al desenterrarlo al margen de la justicia, el nacional-catolicismo, abuelo,  vuelve a ganar sobre la memoria del difunto, cuyo crimen quedará por siempre impune.

Entonces, ¿por qué las víctimas del franquismo habéis de tener un tratamiento, distinto a cualquier otra persona? ¿Por qué se os niega vuestro derecho a que los crímenes de los que sois víctimas sean investigados judicialmente, y en su caso, sus victimarios sean enjuiciados y condenados por los crímenes cometidos?.

Las exhumaciones de fosas del franquismo, abuelo, han sido ampliamente difundidas por los medios y han contado además con la mayor parte de la financiación que, desde Moncloa, se distribuyó para estos fines “memorialísticos”. De esta forma los desenterramientos ilegales se han convertido en el eje central que ha permitido la ocultación de la cuestión de fondo, esto es, el reconocimiento jurídico de las víctimas. Cuando el actual sistema que nos gobierna, impulsa las exhumaciones privadas, su único objetivo es seguir manteniendo el actual sistema de impunidad, negando para siempre el derecho de las víctimas a la verdad, a la justicia y a la reparación.

Para acabar con la impunidad únicamente hay una vía: una ley emanada del Parlamento español, que condene jurídicamente ilegales el régimen franquista, sus leyes represivas y sus tribunales, y que declare nulas de pleno derecho sus sentencias.

Lo demás, abuelo, es seguir en su empeño de manteneros en vuestra condición de “innombrables”. Quieren negaros los principios de “verdad, justicia y reparación”. Prefieren que se os esconda, avergonzados, como ya se hacía durante el franquismo, donde el silencio y la vergüenza eran la única posibilidad de supervivencia: hacer gala de familiar de una víctima podía pagarse muy caro y el silencio era una forma de proteger a los niños de aquellos tiempos de más represalias.

Se que hay mucha gente, abuelo, que reivindica de buena fe las exhumaciones de las fosas, sin ser conscientes de lo que ello significa. Pero también se que muchos otros lo hacen desde el interés en cerrar un “capítulo incomodo” para la biografía familiar y para el “pedigree” de demócrata que ahora tantos se arrogan. Tan fino, abuelo, que una leve brisa lo hace desaparecer.

No quiero pensar -o prefiero no pensarlo- que algunos puedan hacerlo por el mero interés crematístico, por más que la caza de subvenciones sea uno de los deportes en boga en esta nueva España que se erigió sobre el olvido de vuestros huesos y vuestra  memoria . Espero no equivocarme.

Lo que si te prometo, abuelo, es que yo continuaré reivindicando porque obtengas verdad, justicia y reparación. Continuaré velando porque se conozca que fuiste asesinado por tus ideales y que unos fascistas se levantaron contra el Régimen Democrático Republicano que tú defendías y por unos valores de solidaridad para toda la humanidad y de justicia social. Que dichos golpistas, los “matones” de los privilegiados, se dispusieron no sólo a acabar con el, sino que quisieron acabar con dichos ideales, asesinando a todos aquellos que los defendían.

Lamentablemente, abuelo, lo que creíamos a la llegada de una nueva democracia para nuestro país, sólo fue un engaño para perpetuar en el poder a quienes instigaron a vuestros asesinos. Por eso os siguen condenando a la “innombrabilidad”. No lo permitiré, abuelo. No cejaré en la lucha. Para ello, tendrían que meterme a mi también en otra fosa común.

Voy a hacer que hasta el viento les susurre tu nombre a tus asesinos. Quizá no a los ejecutores, que ya están muertos, pero si a sus instigadores. Te lo juro. Una vez más.

 

Ruben Norniella, Arriondas 7 de marzo de 2017

leer más

Los niños de la guerra vuelven a Asturies

22/02/2016 por

Share On Facebook
Share On Twitter
Share On Google Plus
Share On Linkedin
Share On Youtube
Contact us

Los niños de la guerra vuelven a Asturies

Eduardo Abad García

Historiador, miembro de Federacion Asturiana Memoria y Republica (FAMYR) y Comisario de la Exposicion que esta teniendo lugar en la Rula de Xixon.

La madrugada del 23 al 24 de septiembre de 1937, 1.100 niños y niñas, en un ambiente de plena clandestinidad, salían del puerto del Musel a bordo del carguero Deriguerina. Debían mostrar la menor actividad posible, si querían escapar de los barcos franquistas, entre ellos el mítico Cervera, que vigilaban la costa asturiana. Muchos de ellos volverían ya siendo adultos y algunos no visitarían nunca más su tierra natal. Se trataba de un acto desesperado para tratar de proteger a la infancia asturiana de las garras del fascismo que avanzaba imparable tras la caída de Cantabria. La situación de la población civil durante la guerra en el frente norte había estado llena de peligros, los continuos bombardeos de la Legión Cóndor sobre las villas más pobladas causaron grandes matanzas que ya hacían temer la política represiva de los sublevados una vez invadida toda Asturies.

De los cerca de los 33.000 niños y niñas que fueron evacuados de España tratando de huir de los peligros de la guerra, aproximadamente el 10% del total y la mayoría de los asturianos acabaron en la Unión Soviética. La solidaridad mostrada por el país de los soviets con los niños de la República fue ejemplar. Pese a las propias carencias del país, se les garantizaron casas donde quedarse, una buena educación, alimentación y servicios sanitarios. Tras el triunfo de Franco, los niños de la guerra no podían volver a España y, a pesar de las grandes diferencias culturales, trataron de adaptarse a su nueva realidad. Poco les duró la calma, pues el ejército nazi invadió  por sorpresa la URSS, iniciando una política de “sangre y fuego” contra la población soviética. Así, tuvieron que huir nuevamente para salvar la vida. Muchos de ellos combatieron al lado del ejército rojo, murieron alrededor de 200, otros colaboraron en las industrias o en el campo, tratando de abastecer el frente para lograr vencer al monstruo del nazismo.

En 1956, ya con nuevos aires en el Kremlin, se inician las primeras repatriaciones hacía España de los que habían sido los “niños de Rusia”. Sin embargo, la realidad que les esperaba en la España franquista era cualquier cosa menos fácil. Estigmatizados por el régimen fascista, sufrieron una intensa vigilancia y persecución por partes de los cuerpos represivos, los interrogatorios fueron continuos, y muchos de ellos volvieron a la URSS ante este atosigamiento. Otros directamente no pudieron entrar en el país, o esperaron a que muriera el dictador para pisar de nuevo suelo español.

Es de crucial importancia para la construcción de una memoria democrática y antifascista en Asturies la divulgación de la Historia de este colectivo de supervivientes que representan buena parte de la brutal Historia del s. XX. En 2005 se inauguró en la playa del Arbeyal un monumento en homenaje a este colectivo de personas, obra de Vicente Moreira Picorel, que además fue también un niño de la guerra. Desde entonces han sido varios los homenajes, otorgándoles en 2008 la medalla de plata del Ayuntamiento de Xixón y se viene realizando todos los años un pequeño acto delante del monumento del Arbeyal organizado por la Asociación de niños de la guerra de Asturias que preside Araceli Ruíz.

Fruto de la colaboración de la Federación Asturiana Memoria y República (FAMYR) y del Archivo Guerra y Exilio (AGE) se ha puesto en marcha una iniciativa para reivindicar el ejemplo de dignidad y lucha para todo el pueblo asturiano que representan estos “niños”. Hasta el 29 de Febrero en Xixón, puede visitarse en la sala de exposiciones de la antigua rula de Xixón una exposición que muestra con sus propios testimonios las experiencias vividas por estas personas. Para todos aquellos que no puedan verla, también estará del 1 al 11 de Marzo en el campus de Barredos (Mieres). En 62 paneles, se van explicando paso a paso todas las partes de un relato que forma parte de la Historia de todos los asturianos. En esta exposición, que ya han visitado más de 2.500 personas en Xixón, se muestran las calamidades de la guerra, pero también la esperanza y el esfuerzo de aquellos jóvenes que encararon con fuerza los retos que la vida les fue imponiendo, contribuyendo no solo en la reconstrucción de una URSS que había sido devastada por la guerra, sino la de muchos que volvieron a  España a luchar contra Franco o la de aquellos que cruzaron el charco para mostrar su solidaridad con la Revolución cubana.

leer más

PREMIOS PRINCESA DE ASTURIAS: UN CUESTION DE IDEOLOGIA

18/10/2015 por

Share On Facebook
Share On Twitter
Share On Google Plus
Share On Linkedin
Share On Youtube
Contact us

PREMIOS PRINCESA DE ASTURIAS: UN CUESTION DE IDEOLOGIA.

Rafael Velasco, Vicepresidente de FAMYR

En Xixon, a 18 de Octubre de 2015.

Desde la llegada a los ayuntamientos y parlamentos autonómicos de algunas fuerzas políticas y candidaturas ciudadanas han reaparecido algunos debates que parecían olvidados, pues en los consensos imperantes hasta entonces, parecía pecado hablar de los mismos: abolición de corridas de toros, supresión de eventos militares, no asistencia de autoridades publicas a ceremonias confesionales, etc…

Muchos de esos debates, hasta ese momento, quedaban circunscritos a ámbitos muy reducidos de discusión, pues siempre había alguna voz autorizada que decía eso no tocaba, eso era secundario o eso era peligroso. Si alguna virtud han tenido los procesos políticos abiertos a partir del mes de Mayo pasado es que de nuevo se vuelve oír hablar en las instituciones de temas que eran considerados tabú para el ”stablishment” político vigente, o lo que es lo mismo para eso que algunos/as hemos llegado a denominar “casta”.

Ni que decir tiene que algunos de esos temas han sacado hondos sarpullidos en los/as que venían dirigiendo la política española desde hace cuarenta o más años. Hablar de limitación de mandatos, de rebajar sueldos de diputados/as y concejales/as, o de eliminar múltiples privilegios que algunos/as ya consideraban como naturales, constituye, solo el plantearlos, un ataque a la línea de flotación de sus formas de entender la política.

En esa misma línea se esta produciendo el debate sobre las ayudas de ayuntamientos de Gijón u Oviedo a los Premios Princesa de Asturias. Dicen algunos/as el debate que el mismo es un debate ideológico, como si hablar de ideas, principios o conceptos político-filosóficos fuera algo pecaminoso. Quien así critica que pueda hablarse de algo que hasta ayer estaba vedado, respira por las venas franquismo sociológico, pues considera la política como algo malo, eso si, salvo que la política sirva para asegurar los privilegios de eso que ahora venimos a llamar “los/as de arriba”

Pues claro que es un debate ideológico, diría yo que profundamente ideológico, pues afecta a las bases mismas del sistema político salido de la Transición. A muchos/as no nos estorba dedicar 45.000 euros a actividades culturales, y mucho menos traer a Coppola o Woody Allen, a Padura o a cualquier científico famoso/a, a nuestras ciudades, pues somos conscientes de que ello repercute beneficiosamente en nuestra difusión internacional. Pero el problema es otro, ligado a que se intente vincular dichos gastos y eventos a colaborar con una institución como la Monarquía, profundamente anacrónica y reaccionaria. Y más aún que dicha ligazón se plantee como un chantaje que va en el mismo paquete, pues se plantea que lo uno es inseparable de lo otro.

Personas como yo, que nos consideramos demócratas y por ende republicanos/as en coherencia no podemos aceptar se financie con dinero publico a una institución antidemocrática e ilegitima como la Monarquía, y aun más en España, donde la misma basa su legitimidad de origen, básicamente, en las Leyes Fundamentales del Franquismo.
Es mas se nos ha llenado la boca de criticar a la “casta”, y en coherencia no podemos dar dinero a una Fundación donde están lo más conspicuo de esa casta, la política, la aristocrática y la económico-financiera. Dar dinero publico a una Fundación donde se sientan los más poderosos/as del IBEX 35, mientras se niega dinero para pagar la paga extra robada a funcionarios/as, donde no hay dinero para actualizar pensiones y salarios, o donde se nos dice día a día que tenemos que apretarnos al cinturón, resulta, a mi modesto entender, un atentado a la razón y a la justicia social.

No puede hacerse sólo una política de gestos, pero los gestos son importantes. Sus gestos no son neutrales, pues traer la Guardia Real a las calles de Asturies es una forma de intentar lavar la cara de escándalos como el caso Urdangarín. Confundir cultura con corte del Rey es una forma más de intentar mantenernos por los siglos de los siglos como súbditos de una familia a la que nada le debemos y a la que nadie eligió. Su actuación también es profundamente ideológica, y frente a un pensamiento fuerte y sus manifestaciones concretas, somos muchos y muchas los/as que mantenemos la necesidad de hablar claro y de confrontar ideológicamente con nuestros principios y concepciones del mundo, sin seguir avergonzándonos de los mismos.

Por suerte, entiendo yo, vuelve a haber en ciertas instituciones representantes políticos que entiende que ser republicanos/as no es sólo ir a los cementerios el 14 de Abril, sino que son necesarios gestos de no colaboración con una Monarquía que intentamos sea superada más pronto que tarde, en nombre de la libertad, la fraternidad y la igualdad. Llego la hora de hablar claro, y de ser coherentes con hechos y no solo con palabras.

Para mostras nuestro mas profundo rechazo a esa institución antidemocrática e ilegitima como la Monarquía os esperamos el próximo viernes 23 en la Plaza de la Escandalera en Oviedo a las 16:30.

leer más

Intervención Rafa Velasco, vicepresidente de la Federación Asturiana Memoria y República (FAMyR) en el Pozu Fortuna

10/10/2015 por

Share On Facebook
Share On Twitter
Share On Google Plus
Share On Linkedin
Share On Youtube
Contact us

Intervención Rafa Velasco, vicepresidente de la Federación Asturiana Memoria y República (FAMyR) en el Pozu Fortuna

Turón, 10 de octubre de 2015

 

Estimados/as compañeros/as:

Es para mi un orgullo que hoy los/as compas de la Asociación Pozu Fortuna me deis la oportunidad de subir a este atril y poder dirigiros unas palabras, en compañía

de un plantel de tan importante de luchadores/as de hoy por la democracia y la libertad,  para rendir homenaje a los/as que ayer lucharon por idéntica causa. Es también para mi

un placer poder intervenir en un atril donde años anteriores intervinieron personas a las  que tanto admiró como Dolores Cabra o Joan Tarda.

Desgraciadamente a 40 años de la muerte del tirano, a 40 años del aniversario del fusilamiento de 5 compañeros de lucha antifascistas, nos vemos obligados/as a

seguir teniendo que venir a los cementerios y a las fosas comunes a honrar a nuestros/as muertos/as, mientras el estado heredero del Franquismo sigue sin dar cumplimiento a

las normas del derecho internacional que obligan a investigar los crímenes de aquella  horrible dictadura, pese a que la propia ONU en el año 1946 equiparó al régimen de

Franco con el Nazi-Fascismo.

Desde el movimiento memorialista y republicano seguimos reivindicando, bajo  el paraguas de la consigna de “Verdad, Justicia y Reparación”, cosas tan obvias,

aparentemente, como:

1º- La  Ratificación de la “Convención sobre la imprescriptibilidad de los crímenes  de guerra y de los crímenes de lesa humanidad“.

2. Declarar por Ley la nulidad de todas las acciones legales represivas del régimen franquista, haciendo mención expresa a las Resoluciones de las Naciones Unidas adoptadas por

unanimidad por la Asamblea General de la ONU el 9 de febrero de 1946 [Res. 32(I)] y el 12 de diciembre de 1946 [Res. 39(I)], y a su carácter criminal según las normas de

derecho internacional.

3. Declarar la nulidad de todos los juicios penales y militares por arbitrarios e ilegales, adoptando las medidas adecuadas para el resarcimiento proporcional y actualizado de las víctimas, así como la reconstrucción de los archivos penales y judiciales afectados.

4. Elaborar una ley de exhumaciones e identificación de víctimas que tenga en cuenta los tipos de delitos, el necesario conocimiento de la verdad y que fije los procedimientos acordes con el derecho internacional de derechos humanos.

5- Ley de reconocimiento de los campos de concentración y de trabajos forzados, y reconstrucción de los procesos seguidos en los mismos y de las víctimas.

6- Desclasificación y catalogación de todos los archivos diplomáticos, militares y de inteligencia hasta la instauración del régimen del 78.

7- Reconocimiento del libre acceso y la obligación de colaboración judicial de los responsables de dichos archivos con las víctimas y sus familiares, organizaciones de víctimas, organizaciones de derechos humanos y con la justicia nacional o de otros países.

8. Adecuación de las normas de los registros civiles a efectos de la correcta determinación de las causas de muerte.

9.  Establecer una legislación que permita la recuperación e indemnización a cargo del estado, o de los responsables patrimoniales si existieran, de los bienes expoliados a personas físicas o legales por motivos políticos, religiosos o de represalias de cualquier tipo.

10. Legislación de reconocimiento de todos los militares y fuerzas irregulares de origen español que colaboraron con los países aliados en la resistencia contra los países del Eje y contra el régimen franquista, equiparándolos al reconocimiento jurídico, militar y social que se siguió en países como Francia.

Desgraciadamente tenemos que seguir viendo como 80 años después de aquel alzamiento militar, apoyado por el Fascismo internacional, el gran capital y la iglesia, seguimos sin poder elegir al Jefe del Estado, y tenemos que padecer la presencia oprobiosa de un Rey Borbón, cuya legitimidad jurídica y política sigue emanando básicamente de las Leyes Fundamentales del Franquismo. Y en Asturies tenemos que seguir padeciendo la doble monarquía, a través de esa imposición antidemocrática llamada Principado de Asturies, que contraviene la heroica historia de nuestro pueblo en la lucha por las libertades. Un Principado, y unos premios Princesa de Asturies, que sirven fundamentalmente para que una vez al año lo más conspicuo, y casposo, de la oligarquía española, venga a nuestra tierra a comer y beber como curas, mientras nuestra juventud se ve obligada a emigrar, a padecer contratos de semiesclavitud y a sobrevivir de ayudas familiares, porque eso que ellos/as llamaban Estado del Bienestar se lo han cargado para rendir culto en el altar de los mercados. Y cuando hay una dirigente político como la vicealcaldesa de Oviedo, Ana Taboada, que se atreve a cuestionar la “verdad oficial” salen los plumíferos al servicio del poder para lincharla sin ningún reparo ni miramiento. Una Monarquía, encarnada en un Rey, Felipe VI, que pretende pilotar una nueva Transición hacia un régimen que dure otros 40 años más, y que pretende que nos olvidemos de los negocios oscuros de su familia, que tuvieron en el caso Urdangarín su punta del iceberg. Una operación cosmética que intenta reutilizar la figura del Rey campechano, el que va a los cines donde va la plebe, el que lleva a su Guardia Real a colegios y a pasear en caballo por nuestras calles, o que intenta demostrar su vinculación con esta Asturies nuestra, porque algún día come fabada o pone montera picona Es hora de hacer gestos de no colaboracionismo con dicha operación cosmética, porque sus gestos no son neutrales, los nuestros tan poco deben serlo.

Desgraciadamente 40 años después de que nos dijeran que solo cabía la reforma, con el “las tomas o las dejas”, se nos sigue diciendo que tampoco ahora es el momento de que podamos decidir libremente en un “proceso constituyente” que modelo de estado, de gobierno y de sociedad queremos. 40 años después de que se nos negará a los pueblos de España la posibilidad de decidir nuestro futuro, se sigue impidiendo que las naciones y territorios del estado puedan decidir libremente como se relacionan entre si y con el estado del que forman parte. Desde aquí también un abrazo al pueblo catalán que sigue luchando por algo tan obvio como poder decidir en referéndum si quieren seguir o no en España. Algo que es normal en Escocia o en Quebec, sigue siendo una anomalía en España, fundamentalmente porque el dictador murió en la cama, y su oligarquía logró hacernos creer que se había vuelto demócrata, y porque, como decía mi profesor de Derecho Constitucional, Joaquín Varela, a diferencia de cualquier país que se precie aquí pasamos de la Edad Moderna a la Edad Contemporánea sin cortarle la cabeza a un Rey ( y lo digo en sentido metafórico, no vaya ser que en este paraíso de las libertades me pase como al concejal Guillermo Zapata).

Desgraciadamente después de 80 años en que tropas alemanas bombardearon Guernica y el Mazucu, entre otros sitios, preparando el terreno para lo que fue su plan de conquista y sumisión de Europa, tenemos como ver no sólo que sigue habiendo placas de homenajes a los asesinos/as nacis en el Alto de la Tornería, en Llanes, o en San Roque del Acebal, haciendo gala de la total impunidad, mientras en lugares como Pamplona se sigue prohibiendo por decisión gubernativa concentraciones de homenaje a los últimos fusilados de Franco, bajo las mismas premisas acusatorias por las que fueron ejecutados. Seguimos viendo como año a año en el Mazucu los/as fascistas profanan el monumento de homenaje a los/as que allí murieron defendiendo Asturies de la avalancha del ejercito franquista, sin que ni las autoridades políticas, ni policiales ni judiciales, hagan nada para descubrir a los o las autores de tales actuaciones. Y lo que es peor, después de 80 años de aquello, seguimos viendo como lo que no consiguió Hitler con los panzer, lo consigue Ángela Merkel con el Euro y el Banco Central Europeo. Desde aquí un abrazo muy especial al pueblo griego que sigue padeciendo, aun en mayor medida que nos, las consecuencias de esta Unión Europea, que no es más que la Europa de los Mercaderes.

Y que no decir de la permanente presencia de la iglesia, la que paseo bajo palio al dictador, que sigue gozando de privilegios, constitucionales y legales, impensables en un estado democrático, que debería ser laico por definición. Una iglesia que se sigue financiando con dinero publico, básicamente, y que sigue entrometiéndose en los asuntos políticos que afectan a la vida cotidiana sobre todo de las mujeres y de aquellos/as que han decidido ejercer su libertad sexual en sentido distinto a los cánones que sus ojos sucios y pecaminosos marcan. Resulta lamentable seguir viendo a alcaldes/as en nuestra tierra, como es el caso de la alcaldesa de Xixon, bendecir aguas o participar en otras ceremonias confesionales, rindiendo a si sumisión a una supuesta superioridad ética y moral de una institución que ha venido demostrando que en términos de moralidad y comportamiento cívico tiene pocas lecciones que darnos.

Pese a todo lo anterior, que pudiera padecer muy pesimista, vivimos momentos políticos cruciales donde aprender de la historia del pasado es clave para no repetirla.

Perdimos aquella guerra de España contra el Fascismo básicamente por nuestras divisiones, por nuestros maximalismos y nuestros egoísmos de partido o de bandera. Al final estuvimos todos juntos/as en los campos de concentración, desde Matalascañas a Figueras, o en las prisiones, pasando por Burgos, el Coto o Carabanchel. En la llamada Transición también lograron que nos dividiéramos, y que la breve unidad de la llamada Plata-Junta durase lo que dura un “whisky on de Rocks”, pero sin embargo luego estuvimos juntos en las huelgas generales, en las luchas contra la reconversión minera y siderúrgica, y ya más recientemente en el 15-M y en las mareas. Hoy esta un juego si logramos abrir un proceso de cambio político profundo, eso que algunos/as llamamos “proceso constituyente” o de nuevo las oligarquías imponen su proyecto y vuelven a doblegar la esperanza que se ha venido gestando en los últimos años.

 

Es la hora de elegir, de tomar partido, si se esta con una nueva reforma, o apostamos decididamente por una ruptura democrática, que rompa ya no sólo con las ataduras del Franquismo, sino con las de esa Europa de los Mercaderes que hoy no es encadena a través del Euro y de la deuda. Pero para lograrlo hacen falta muchas cabezas y muchas manos, es la hora de la generosidad y la flexibilidad, pero sobre todo de la Democracia. Necesitamos articular mecanismos de organización popular, en forma política, sindical y social, que nos permita ganarle el terreno al enemigo, y para ello hacen falta también nuevas caras, no políticos profesionales que llevan viviendo toda la vida bajo la capa del Régimen del 78. Pero sobre todo hace falta articular un movimiento ciudadano por la base, capaz de hacer confluir a todas las sensibilidades y tendencias del campo popular en torno a puntos básicos de consenso.

El 20-D, aniversario de la voladura por los aires del Almirante Carrero, nuestro inefable Registrador de la Propiedad, convoca elecciones, y ellas son también una pequeña oportunidad de colaborar en ese cambio. Pero, si no somos capaces de generar ese proyecto nuevo, cargado de futuro, corremos el peligro de nuevo de ver pasar el tren de la historia, y que dentro de otros 40 años nuestros hijos y nietos, vuelvan a este lugar, no para honrarnos por nuestra lucha, sino para recriminarnos nuestra irresponsabilidad.

Un abrazo compañeros/as, puxa la lliberta, puxa la Republica, Puxa el Socialismo.

Rafa Velasco

leer más

De la ley a la ley y juzgo lo que me toca

06/10/2015 por

Share On Facebook
Share On Twitter
Share On Google Plus
Share On Linkedin
Share On Youtube
Contact us

De la ley a la ley y juzgo lo que me toca

Lunes 05 de octubre de 2015

En fechas recientes, uno de los columnistas de la prensa asturiana al que sigo con más atención, Luis Arias Argüelles-Meres, reflexionaba acerca del verdadero contenido de la amnistía general para delitos políticos del año 77. Entonces toda la izquierda celebró la salida de las cárceles de cientos de presos condenados por el anterior régimen franquista y en los que se incluían desde sindicalistas y militantes de organizaciones absolutamente pacíficas a activistas de grupos que practicaban la lucha armada. Parece increíble que nadie entonces se percatase de que con esa Ley no sólo se aministiaba a los presos o procesados antifranquistas sino también a los propios represores de la dictadura, dejando impunes desde ese momento todos los posibles delitos de los que pudieran responder en un nuevo régimen democrático. La amnistía era para ellos, recordaba Argüelles-Meres en su artículo. Una reflexión que debería provocar el sonrojo de esa izquierda de la transición que aún se pavonea por la esfera pública envaneciéndose de sus meritorias labores por la recuperación de la democracia en este estado.

Aquella Ley de Amnistía de 1977 venía a reforzar jurídicamente la propia Ley de Reforma Política diseñada con tanta sagacidad por Torcuato Fernández Miranda que empalmaba la legitimidad del régimen de Franco (dudosa si tenemos en cuenta que emanaba de un alzamiento contra el estado constitucional de la II República) con la del nuevo, abierto a las formas democráticas, de su sucesor el Rey Juan Carlos I. Los responsables de miles de ejecuciones, torturas, persecuciones, encarcelamientos, abusos de poder y autoridad de todo tipo, llevadas a cabo durante la dictadura: jueces, militares, cuerpos policiales o parapoliciales, voluntarios falangistas, funcionarios públicos, cargos políticos, habrían actuado de acuerdo con la legislación entonces vigente y en cumplimiento de la misma, por tanto, como recordaba hace unos días un ministro del último gobierno de Franco, de paso por Asturies: “el cumplimiento de la ley no puede ser nunca un delito”. La promulgación de la Amnistía venía a cerrar cualquier posibilidad de que se revisase en determinados casos o en un conjunto de ellos la interpretación de la Reforma Política según la fórmula de Fernández Miranda: ”de la ley a la ley”.

El citado ministro del último gobierno de la dictadura, el que suscribió solidariamente las condenas a muerte de dos militantes de ETA y tres del FRAP, ejecutadas el 27 de septiembre de 1975 –hace ahora cuarenta años-, se permitía reírse de la causa abierta por una jueza argentina contra él y otros responsables aún vivos de la represión franquista. Su jovialidad y sentido del humor incluso le llevaban a afirmar que el autoproclamado Caudillo de España era quien había hecho posible la democracia de la que disfrutamos tras su muerte y la posterior reconversión de los políticos franquistas en apasionados constructores del nuevo Estado de Derecho. Por cierto, según sus propias palabras, la causa abierta en Argentina, lo habría sido a instancias de “terroristas” o “antiguos terroristas”.

Sin ser tan locuaces por ahí se pasean o se airean en motos de gran cilindrada otros de los citados en la causa abierta en Buenos Aires como el famoso Billy el Niño y decenas de antiguos compañeros suyos de las distintas delegaciones territoriales de la Brigada Político Social, o Rodolfo Martín Villa, ministro de Relaciones Sindicales en el efímero gobierno de Arias Navarro y posteriormente de Gobernación con Suárez, uno de los personajes más siniestros y camaleónicos de la vida pública española contemporánea.

Los jueces invocan la Ley de Amnistía del 77 para despachar los requerimientos de la causa abierta en Argentina y el propio Gobierno de Mariano Rajoy se inhibe, argumentando la misma razón, de cualquier compromiso hacia la persecución de los crímenes contra la Humanidad cometidos en territorio español por la dictadura de Franco. El partido presidido por Rajoy tampoco ha sido capaz nunca de condenar públicamente los crímenes de Estado cometidos por el régimen de los militares que se sublevaron contra el Gobierno de la República el 18 de julio del 36 ni de reconocer el sufrimiento de las víctimas del franquismo y su derecho a una rehabilitación moral imborrable para toda la sociedad, como sí ha hecho con la víctimas –igualmente merecedoras de ambos derechos- del terrorismo.

El gobierno del Partido Popular responde con sus actos de la ideología en la que sustenta ese totum revolutum de las derechas españolas que ni la CEDA ni la Falange ni el franquismo lograron en sus tiempos cohesionar de la manera ejemplar en la que lo ha logrado la organización surgida de la Alianza Popular de Fraga Iribarne y sus magníficos. Cada cual viene de donde viene. Los jueces, se da por hecho, que, independientemente de la ideología que profesen, deberían regir siempre sus actuaciones en la imparcialidad y el escrupuloso cumplimiento de La Ley y de Las Leyes (nacionales o internacionales) y da la sensación de que algunos de ellos no muestran el mismo celo a la hora de valorar si procede conocer acerca de los crímenes contra la Humanidad cometidos en el franquismo y más bien rechazan meterse en esos berenjenales, que a la hora de buscarle tres pies al gato para ver si procede empapelar a un cargo electo de la relapsa colega Carmena por unos chascarrillos de humor negro compartidos en twitter con un amiguete de su misma ralea.

El delito de humillación a las víctimas del terrorismo es perseguible de oficio, sostienen estos, por lo visto, no muy atareados funcionarios de la Audiencia Nacional, que han reabierto la causa contra el concejal madrileño Guillermo Zapata. Una de estas posibles víctimas humilladas, Irene Villa, manifestó en su día por escrito al titular del juzgado que abrió las primeras diligencias contra el concejal, que no se consideraba ofendida por esos chistes de mal gusto que circulan desde hace años por la memoria oral y de los que ella misma se reía. Más papistas que el Papa, una agrupación ultra que recurrió el sobreseimiento de la causa y el juez que tomó en cuenta este recurso, vienen a sostener que una víctima del terrorismo como Irene Villa, sujeto de las posibles humillaciones a su dolor, no tiene derecho a renunciar a que se persiga judicialmente a un autor de comentarios difundidos en redes sociales que humillan a las víctimas del terrorismo en general. De ahí a que lleguen a acusar a Irene Villa de apología del terrorismo hay poco trecho.

Los delitos de crímenes contra la Humanidad o su apología, para determinados jueces, ni son perseguibles de oficio ni procede tenerlos en cuenta afortunadamente para ellos y por la gracia de la Ley de Amnistía del 77, que tantos antifranquistas celebraron en su día y de la que hoy no parece, visto lo visto, que se merezca muchas fiestas.

http://www.asturias24.es/ideas/pablo-anton-marin-estrada/posts/de-la-ley-a-la-ley-y-juzgo-lo-que-me-toca

leer más

CORRUPCIÓN, RÉGIMEN DEL 78 Y MEMORIA

02/09/2015 por

Share On Facebook
Share On Twitter
Share On Google Plus
Share On Linkedin
Share On Youtube
Contact us

CORRUPCIÓN, RÉGIMEN DEL 78 Y MEMORIA

Ruben Norniella

Cuando observamos, escandalizados, la red corrupta y clientelar en que ha degenerado el Régimen del 78, no podemos por menos que plantearnos cómo hemos llegado hasta aquí, cómo es posible que aquella democracia nacida desde un presunto cambio pacífico desde el Régimen franquista hasta una democracia homologable al resto de las democracias europeas. ¿Que hemos hecho mal para que no hayamos conseguido ser como ellas?

 

La respuesta a esas preguntas hay que buscarla en la Memoria Histórica Democrática. O mejor dicho: en la falta de ella. Cuando se puso en marcha la Transición Política, algunos teníamos la esperanza de que la Transición fuera precisamente eso: una Transición desde la dictadura a una democracia plena. Muchos apostabamos por la ruptura frente a la reforma, temíamos que, una vez más, en este país se impusiera lo provisional como definitivo, pero aceptemos como buena la proposición, ya que venía avalada por los partidos de la oposición democrática y fundamentalmente, por el Psoe y el Pce. El “atado y bien atado” de Franco a las puertas de la muerte nos hacía sospechar, pero nosotros, ajenos a las componendas entre el dictador, Kissinger, Wily Brandt, Felipe Gonzalez y Santiago Carrillo, aceptemos pulpo como animal de compañía.

 

Confiábamos en que, una vez producida la alternancia en el poder, la Transición finalizaria y se procederá a la aplicacion de la legislación internacional, que se juzgaría al franquismo, que se desmontaria, por fin, la vieja estructura del poder franquista, el viejo bunker, que seguía dominando el poder económico, judicial y mediático, los otros tres poderes. El 23-F, el golpe blando que SÍ triunfó, y la renuncia del Psoe, pese al incontestable triunfo logrado en el 82, a acometer el final de la Transición y la instauración de una democracia plena, estableciendo los principios de “verdad, justicia y reparación” como instrumento sanitario y educativo fundamental para la construcción democrática, convirtieron al Régimen del 78 en un intento democrático fallido y en una continuación de facto del Régimen franquista, perfeccionado con una cierta apariencia democrática a través de los partidos políticos. Es decir, el viejo axioma: que algo cambie, para que todo siga igual.

 

Consolidada esa continuidad corregida y perfeccionada del Régimen, este siguió a lo suyo: a sus negocios. Así, el modelo de corrupción del tardofranquismo, con los tecnócratas y el Opus Dei al frente, se lanzó ya sin complejos por donde solía. Y empezaron a salir a la luz, como ya habia ocurrido en el tardofranquismo, escandalosos casos de corrupción, que afectaron primero al Psoe y después al Pp. El clientelismo, la financiación ilegal, la corrupción institucionalizada se convirtieron en el modelo de funcionamiento habitual con tal descaro que ya fue imposible -como le ocurrió al tardofranquismo con determinados casos- de ocultar.

 

Hoy, cuando el hedor se ha hecho ya insoportable e inaceptable para la ciudadanía, la Sociedad ha estallado exigiendo un cambio que acabe con esta lacra de corrupción e impunidad. La irrupción de una nueva forma de hacer política es ya un clamor ensordecedor. De ahí la irrupción de Podemos. El Régimen ha reaccionado con el intento de hacer una réplica de Podemos a su servicio, tal y como reclamaba la gran Banca con descaro y así nació el “Fenómeno Ciudadanos”, jaleado por un Cuarto Poder -los medios- monopolizados por el Régimen.

 

¿Como terminar con el Régimen? La Memoria Histórica Democrática adquiere aquí una importancia definitiva. Solo con la aplicacion de la legislación internacional en vigor se podrá desmontar definitivamente al franquismo. Se podrá establecer un discurso histórico real que sirva de cordón sanitario ante el fascismo de cara al futuro. Los niños alemanes visitan, obligatoriamente y una vez al año, los Campos de Concentración nazis. El discurso antifascista se incorpora al modelo educativo como vacuna.

 

Y esto es de especial importancia hoy, cuando nuevas formas y más refinadas de fascismo se estan poniendo en marcha. Hay que explicarles a los niños en la Escuela que el “Crack del 29” -una crisis sistémica del capitalismo- fue seguida por el empobrecimiento generalizado de las clases bajas y medias a nivel mundial y por la pérdida de derechos. Eso degeneró hacia el ascenso de los fascismos en Europa -Franco, Mussolini y Hitler- y por Gobiernos de la derecha cuasi fascista en el resto de los países occidentales.

 

Y es importante contarles esto para que puedan establecer paralelismos y que se vea como la “Crisis de 2.008” ha generado también el empobrecimiento insoportables de las clases medias y bajas en todo el mundo y también la pérdida de sus derechos. Y más importante: ha provocado el resurgimiento del fascismo. Pero como suele ocurrir, los acontecimientos históricos se repiten: la primera vez como tragedia y la segunda en modo farsa: hoy el fascismo ha mutado a la forma de fascismo financiero y de nuevo liderado por Alemania. El viejo sueño de Hitler de una Europa dominada por los alemanes de forma autoritaria ya es casi una realidad.

 

La definitiva fórmula para establecer un Gobierno Mundial capitalista ya está en marcha y se llama TTIP. El Tratado de Libre Comercio entre Europa y los Estados Unidos, unido a otros TTIP’s firmados por los Estados Unidos por todo el mundo dibujaran una realidad mundial en la que los Estados habrán perdido su soberanía a manos de las grandes transnacionales y los grandes bancos mundiales. Lo que resulta papetico es ver como grandes defensores de este tratado a la socialdemocracia europea, por una parte -hasta ese nivel ha llegado la traición de los socialdemócratas europeos a las clases que afirma defender-, y a los partidos nacionalistas europeos, especialmente al Pp.

 

El papel de la Memoria Histórica Democrática en la educación es fundamental para crear ciudadanos con capacidad crítica, que puedan establecer estos paralelismos. También es fundamental que se pueda establecer justicia y reparación, ademas de la verdad, con respecto al primer poder, el económico, y al Cuarto -los medios-: que las grandes empresas del Ibex devuelvan o en su defecto indemnicen a los republicanos a los que se incauto su patrimonio -incluidos los periódicos incautados- es de vital importancia para revertir un poder económico de corte fascista por otro democrático. Lo mismo se puede decir de la utilización de mano de obra esclava. En Alemania aún hay empresas que hoy estan pagando indemnizaciones.

 

Es tan imprescindible desmontar la estructura franquista del poder judicial, que hoy la impunidad de que gozan los corruptos y los corruptores -especialmente los que ligan a poder politico y empresas- que hoy resulta totalmente escandaloso para la ciudadanía. Es el modelo español de impunidad, que ha servido para mantener la impunidad del franquismo y también el de la corrupción institucionalizada.

 

Es indudable que la coyuntura internacional, con la ofensiva del fascismo financiero, no favorece el establecimiento de la Memoria Histórica Democrática en nuestro pais. De ahí que nunca se haya abordado con seriedad. Pero es un arma fundamental para educar a los ciudadanos en el espíritu crítico y los valores democráticos y por lo tanto, antifascistas. No se puede mandar el mensaje a las nuevas generaciones que cometer un genocidio, incautar las propiedades de los ciudadanos demócratas por el simple hecho de serlo y utilizarlos como mano de obra esclava al servicio de las corruptas empresas cómplices del fascismo, sale gratis. Se debe ejemplarizar, para evitar que se repita. O aprendemos de la historia o estaremos condenados a repetirla.

 

En ese sentido, la reivindicación republicana va mucho más allá de lo que supone el debate sobre la fórmula de Estado, que también, o sobre la desafección a una bandera -la bicolor-, ligada a traves de nuestra memoria colectiva a las Restauraciones Borbónicas o al Golpe fascista del 36, o a la memoria emocional de la tradición democrática española a través de otra bandera, la tricolor. No se trata de de un debate sobre un trapo con unos colores, sino sobre los valores que dicha bandera representa.

 

En ese sentido, cabe reseñar aqui dos circunstancias importantes. La primera y mas importante es el error, por ser benevolentes, de la izquierda española, que ha utilizado la bandera tricolor de una manera mas foklorica que reivindicativa. El Psoe lo ha hecho como concesion, en determinadas fechas, a sus militantes historicos, para el mantenimiento de una aureola izquierdista mas de postureo que de realidad politica. Lo mismo casi podria decirse de IU. Se trataba mas de aludir a la mítica de la lucha obrera y por la democracia en su pasado, que de una reivindicacion real por los valores que dicha bandera significaba. En ese sentido, la postura de las direcciones de Psoe e IU con respecto a la memoria histórica Democrática ha ido mas en la direccion de consolidar el modelo de impunidad español , a traves de leyes como la actual de memoria historica, que de una apuesta decidida por la aplicacion de las leyes internacionales a este respecto, por mas que España las hubiera suscrito. Ni siquiera las llamadas al orden -tambien mas de postureo que de presion real- de organismos internacionales como la propia ONU han servido para impulsar el animo reivindicativo de esa izquierda. De las nuevas organizaciones aparecidas en los últimos tiempos como Podemos nada se sabe en este aspecto.

 

Tambien es necesario reseñar aqui el lamentable papel de algunas asociaciones memorialistas, vinculadas a esa vieja izquierda y a su renuncia. En primer lugar, convirtiendose en “desenterradores”, a pesar de que con ello se estaba contribuyendo a la destruccion de pruebas de los crímenes contra la humanidad cometidos, como muy bien advirtió el equipo NIZKOR en su informe sobre el modelo de impunidad español. Convirtieron su actividad en un negocio y una salida profesional para algunos, en asociaciones a la caza de subvenciones gubernamentales, un chiringuito muy rentable para algunos. Uno de tantos… Esto, que ya era vox populi, le dio incluso pabulo a algun lider popular para ironizar sobre ello ante los medios de comunicacion. Hasta ese punto de desfachatez llegaron los unos y de falta de orgullo los otros.

 

Esto ha permitido a los medios de comunicacion del Regimen construir una imagen que vincula la bandera republicana -y por lo tanto sus valores- con un postureo encaminado a exhaltar una mitica y no a una lucha real y actual. Todo ello muy conveniente para el modelo español de impunidad y a la consolidacion del Regimen del 78.

 

Sin embargo, la lucha contra dichos modelos y por la memoria historica democrática frente a fascismos pasados y presentes, son la mejor arma para enfrentarse precisamente al nuevo fascismo que hoy nos amenaza. Construir el relato histórico que vincule las crisis del 29 y del 2008, las perdidas de derechos de las clases trabajadoras que siguieron a ambas crisis, permitirian vincular los fascismos de los años 30 con el nuevo fascismo financiero que ahora nos amenaza. Ese debe ser el discurso de una memoria histórica democrática, que debe ser un punto de apoyo fundamental para la titánica lucha que la clases obrera europea tenemos que afrontar hoy. Y en esa lucha los símbolos son importantes, pero lo serán en tanto y cuanto esten vinculados a los valores que representan y que es necesario preservar, en lugar de a simples vínculos emocionales.

leer más

La Ley de Amnistía: Marguš contra Croacia y España contra el mundo

17/01/2015 por

Share On Facebook
Share On Twitter
Share On Google Plus
Share On Linkedin
Share On Youtube
Contact us

La Ley de Amnistía: Marguš contra Croacia y España contra el mundo

El 27 de mayo se hizo pública la decisión de la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) en el caso Marguš contra Croacia. Sin ser éste el momento de entrar en los detalles de esta causa, valga señalar que en ella el TEDH hizo frente a la valoración general que para el Derecho internacional merecen las leyes de amnistía. Por mejor decir, de las 58 páginas de esta sentencia, cerca de 25 recogen una parte de la -por lo demás muy abundante- práctica internacional a este respecto.

A su luz, ya en la sentencia de Sala de 13 de noviembre de 2012 se había concluido que desde hace décadas existe una clara y constante tendencia que determina que la concesión de amnistías generales respecto de crímenes internacionales -crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra, etc.- está prohibida por el Derecho internacional. En concreto, se dijo entonces, lo anterior se extraía de las normas consuetudinarias de Derecho internacional humanitario, los tratados de derechos humanos, así como las decisiones de tribunales internacionales y regionales y de la práctica de los Estados (párrafo 74).

Por su parte, en su sentencia la Gran Sala añadió a todo ello algunas consideraciones que merecen destacarse: De un lado, sostuvo que la misma jurisprudencia anterior del TEDH permitía concluir que la concesión de amnistías respeto al asesinato y maltrato de civiles es contraria a las obligaciones contenidas en los artículos 2 y 3 del Convenio Europeo para la protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales; en tanto que ese tipo de leyes impiden u obstaculizan la investigación, y necesariamente conllevan la impunidad de los responsables (párrafo 127). Del otro lado, subrayó la obligación unánimemente reconocida de los Estados de procesar y castigar a los responsables de las más graves violaciones a los derechos humanos; y a su tenor, la general y desde hace lustros creciente orientación internacional a considerar, en consecuencia, a las amnistías como jurídicamente inaceptables (párrafo 139).

Ahora bien, ciertamente aquí podrían plantearse algunas discusiones técnicas de orden temporal, pero lo que me interesa destacar es otra cuestión. Junto a todo lo que he resumido, la Gran Sala apuntó algo que con sinceridad no sé si trae ecos de la confusa fórmula que utilizó la Comisión Europea de Derechos Humanos allá por 1991 en el caso Dujardin y otros contra Francia, o es más probable que responda a algo de lo mantenido en este caso Marguš por, se dice, un “grupo de académicos” asociados con la Middlesex University London -a los que de inmediato volveremos. El hecho es que la Gran Sala literalmente agregó a lo anterior que “incluso si se aceptara que las amnistías son posibles cuando hay algunas circunstancias particulares, como un proceso de reconciliación y/o una forma de compensación a las víctimas”, ello no se daba en esta causa (párrafo 139).

El enunciado en forma de una suerte de mera hipótesis reduce la potencial perplejidad que podrían causar estas valoraciones, pues en caso contrario sería imposible no preguntar -no sé si antes o después de pellizcarse- algo como: perdón, pero ¿circunstancias particulares que hagan posible que un Estado decida unilateralmente no investigar ni perseguir los más graves crímenes internacionales, como es su obligación internacional? ¿Cuáles y cómo? ¿Vía invocar algo llamado “un proceso de reconciliación” para hacer jurídicamente aceptable que un Estado disponga de algo que no es suyo: los derechos a la justicia y la verdad de esas víctimas?

En cualquier caso, la realidad es que fue en la intervención que ante la Gran Sala realizó aquel “grupo de académicos” que ya mencioné donde de manera expresa se mantuvo, nada más ni nada menos, que aunque una amnistía pudiera suponer la impunidad para los responsables de graves violaciones a los derechos humanos, y el correspondiente menoscabo de los derechos de sus víctimas, importantes razones políticas permitían afirmar que era posible conceder una amnistía general para acabar con, por ejemplo, una dictadura violenta y/o lograr la reconciliación (párrafos 112 y 113). Tesis -ni qué decir tengo que no jurídica- que mantuvieron aportando como ejemplo primero, adivinen…, justo: lo afirmado singularmente por nuestro Tribunal Supremo en la causa contra el juez Garzón -que, aunque ya venía de atrás, desde entonces y hasta la fecha ha sido replicado sin fin. Esto es, ya sabemos: todo aquello de que la ley de amnistía española no es una norma de impunidad (más) al uso, sino que “tuvo un evidente sentido de reconciliación”, que “en ningún caso fue una ley aprobada por los vencedores (…) para encubrir sus propios crímenes”, y que “fue consecuencia de una clara y patente reivindicación de las fuerzas políticas ideológicamente contrarias al franquismo”. En fin, cuestiones que no es momento de volver a discutir, pero que como se quiera, tienen un peso, incidencia o relevancia jurídicas-internacionales completamente nulas.

Dicho en otras palabras, lo que desde hace años, muchos venimos defendiendo y combatiendo; lo que ya hace más de media década apuntó el Comité de Derechos Humanos; lo que poco después señaló el Comité contra la Tortura; lo que de manera expresa y directa tuvieron que reiterar hace pocos meses el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas e Involuntarias, el Comité contra la Desaparición Forzada y el Relator Especial para la promoción de la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición de las Naciones Unidas. Y lo que de manera indirecta, ya antes pero también ahora, recuerda la Gran Sala del TEDH: Que la generalizada posición oficial en España respecto a la ley de amnistía de 1977 es, en suma, jurídicamente insostenible.

La única duda ya es que no sé si llegue antes el día en que el mundo entero se dé cuenta de que está equivocado, o el momento en que logremos que nuestras autoridades entiendan y asuman que una amnistía no puede impedir, de plano y sin más, la investigación de los más graves crímenes de derecho internacional: la aprobase quien la aprobase, invocando lo que se quiera y por los motivos que fuera, se digan o se oculten.

leer más

La Transición que seguimos pagando

21/04/2014 por

Share On Facebook
Share On Twitter
Share On Google Plus
Share On Linkedin
Share On Youtube
Contact us
Noticias de Gipuzkoa

Cabe datar la Transición entre 1976 y 1981, por entender que la refrendada Ley de Reforma Política (1976) abrió formalmente el proceso, y lo cerró la superación del golpe de Estado (1981) con el inicio simultáneo de una estabilización democrática y de una involución (LOAPA, GAL) vinculada, al parecer, a las pretensiones blandas del autogolpe siempre ocultado.

Leyendas sobre la Transición

Ha habido una mitificación sobre la Transición (y el consenso) como un modelo inteligente y como relato de personajes. Pero el tiempo ha puesto en su sitio sus mitos.

Los grandes ausentes del relato fueron justo los principales protagonistas de los cambios: las movilizaciones masivas de los años 70 y, especialmente, las amplias militancias de los partidos de izquierda comunista, radical y abertzale y los movimientos organizados como los movimientos obreros, de emancipación nacional vasco, estudiantil o cívico catalán.

La Transición impuso seis reglas. Dos decisivas sobre el pasado: amnesia -cristalizada en la Ley de Amnistía del 77- y negativa a la depuración de los aparatos de Estado, hasta el punto de asignarle a las Fuerzas Armadas la fijación de los límites para el nuevo régimen (el sujeto de la soberanía y la unidad española). Y otras cuatro sobre el futuro: ninguna ruptura constituyente y, en su lugar, una democracia devaluada aunque homologable para una integración en la entonces Comunidad Europea; la monarquía como forma de Estado heredada y garante del compromiso; el disciplinamiento de las reivindicaciones sociales –formalizado en los Pactos de la Moncloa-; y el Estado mononacional español sobre una base regionalizada no federal de “café para todos”, que permitiera portazos a las naciones históricas.

Se trató así de una Reforma más impuesta que pactada, muñida entre las élites bajo la iniciativa de la élite tardofranquista simbolizada por Suárez -toreando al bunker bajo promesa de impunidad- y que derivó en un proceso constituyente condicionado.

De hecho se instauró una democracia de baja calidad sin profundización en valores democráticos -más allá de los homologables procedimientos formales y procesos electorales- con un amplio margen para la corrupción y un escaso sentido democrático que cabe denominar como partitocracia bipartidista. Una fórmula ya ensayada con el régimen de la Restauración del XIX basada en la unidad española y en el ninguneo ciudadano. Asimismo dio aliento a unas nuevas élites políticas que no lucharon contra el franquismo y que se han ido cooptando por su lealtad a los líderes.

La escasa educación democrática y de valores facilitó las tragaderas sociales hacia la degradación de los Derechos Humanos a lo largo de estos 35 años. Unos los subordinaron a la emancipación nacional con continuos atentados mortales ante los que muchos miraban para otro lado; y otros los supeditaron al statu quo insensibilizando a las mayorías ante la represión, la tortura o el nacimiento del GAL en los años 80 por encargo de la cúpula del PSOE. Los derechos sociales –excepción hecha de enseñanza y sanidad- se deterioraron paulatinamente.

El Estado mononacional y regionalizado le dio la excusa a ETA para seguir matando hasta 2011, convirtiéndose, a su vez, en excusa del régimen para negar derechos políticos o exceptuar derechos humanos en una estrategia tancredista de los dos partidos mayoritarios de Estado.

Los factores de la Transición

La transición estuvo condicionada por factores contradictorios:

La burguesía financiera quería la homologación europea y temía la desestabilización, consciente de que el desarrollismo había creado la base económica y social de los sepultureros del Régimen: una masiva clase trabajadora industrial y una fuerte ampliación de las clases medias. A añadir el decisivo factor vasco. La tendencia social a la radicalización se vio alimentada por la incapacidad del tardofranquismo para satisfacer unas demandas sociales y nacionales largamente aplazadas. Buena parte de la burguesía industrial quiso la normalización de las relaciones laborales.

El franquismo no tenía ya base sociológica ni institucional. La propia Iglesia estaba dividida y el nacional-catolicismo ya no era soporte. El ejército -tras las muertes de Carrero y Franco- se había quedado sin líderes pero no presentaba fracturas significativas. El régimen necesitaba –bajo riesgo de descomposición- neutralizar a su ala dura y lograr, à posteriori y desde una posición de fuerza, un pacto político con la oposición. Para ello Suárez consiguió inaugurar el tablero de juego con la Ley de Reforma política del 76 -aunque la jornada de huelga del 12 de noviembre de 1976 contó con un millón de huelguistas- y la renuncia de la oposición a la ruptura.

Geopolíticamente fue muy importante el apoyo de Estados Unidos al Gobierno Suárez por temor a un nuevo Portugal que podía desestabilizar el sur europeo. Por su parte, la socialdemocracia alemana presionó, con la zanahoria de la financiación, a un entonces testimonial PSOE hacia la “reforma pactada”.

Una vez Suárez y socialistas llegaron a una entente en 1976, al PCE le entró el pánico de la marginación y pensó que tenía que ser legal antes de las elecciones de 1977 al coste de aceptar la monarquía y la rojigualda y de embridar a los movimientos que controlaba. Con ello cavó su tumba. Renunció a fraguar, en términos gramscianos, un Bloque Histórico alternativo al que había gobernado los anteriores 40 años .

Euskal Herria fue diferente pero insuficiente

En Euskal Herria –punta de lanza en la confrontación al franquismo- el ciclo de movilización se había dinamizado con el proceso de Burgos en 1970 sobre bases organizativas obreras y populares. En 13 años hubo 9 estados de excepción. Esa capacidad movilizadora generó una sociedad civil potente. De hecho funcionó una alianza entre comunidad abertzale y movimientos obrero y anti-represivo sobre unas bases comunes: amnistía, legalización, depuración del régimen, elecciones libres, proceso constituyente, así como la autodeterminación (versión de la izquierda radical) o la independencia (versión de la izquierda abertzale que en la época aun confrontaba una y otra).

En el inicio de la Transición, se daba el liderazgo no orgánico del nacionalismo radical, pero tenían más peso orgánico las estructuras representativas y sindicales obreras -protagonistas principales de las movilizaciones con más impacto- así como la izquierda radical, que tenía un peso superior al propio PC (partido mayoritario en otras partes del Estado Español).

La Izquierda Abertzale no apareció como una alternativa global hasta los primeros 80, sobre el doble pie de la movilización y de la lucha armada; en el caso de ETA-M con estructuras estancas que favorecieron una larga autonomía y liderazgo del aparato militar. En 1978 había habido 86 muertos y le siguió un reguero de sangre y dolor, a pesar de que fue contraproducente para una estrategia de rechazo al nuevo Régimen, además de ajeno a una ética elemental. En 1987 se produjo el traumático atentado de Hipercor y, dos años después, en 1989, fracasaban las conversaciones de Argel. En las elecciones generales de 1993 ya se advirtió el declive de HB.

Por su parte, el peso e intervención social del PNV y de ELA en el tardofranquismo fueron limitados, pero su bagaje simbólico emergió potente en la Transición en base a los sectores que despertaban al cambio.

En Euskal Herria no incidieron a mediados de los 70 las dinámicas de la Junta, la Plataforma Democrática o la Platajunta. Al contrario que en el resto del Estado Español, donde ya para 1980 cundió el desencanto entre las bases de las izquierdas, continuaron las luchas masivas pero temáticas hasta 1992 (Lemoiz, Leizaran, antimilitarista..).

El rechazo constitucional y la institucionalización estatutaria -a la postre bastante decepcionante incluso para quienes la lideraron- vinieron acompañadas y seguidas de comportamientos electorales y mapas de agentes muy distintos a los del resto del Estado en las siguientes décadas.

El cualquier caso la influencia vasca a escala de Estado en los años 80 ya era limitada respecto al estabilizado gran juego. No podía desanudar ni cortar el nudo gordiano tejido en la Transición.

La nonata ruptura democrática

La “ruptura” no era una revolución. Solo una memoria con reparación; una depuración institucional; un proceso constituyente sin condiciones; el derecho de autodeterminación de las comunidades que solicitaran ejercerlo; la atención a reivindicaciones sociales que homologaran el nivel de bienestar con Europa; un gobierno provisional que guiara el camino; y un sistema democrático proporcional de listas abiertas.

¿Pudo ser de otra manera? Eso creo. A escala de Estado no se quiso llevar la correlación de fuerzas a un estadio superior mediante una alternativa general, un liderazgo y un proceso de movilización directamente político. Se podía haber logrado -con algo más de tiempo y con otros cauces- algo superior a la reforma semipactada, aunque probablemente algo inferior a la ruptura soñada. Y, desde luego, habrían sido posibles una democracia más profunda que garantizara la generalización de valores democráticos, como en la época republicana y, al menos, una España plurinacional.

Se sacralizó el consenso, que no fue sino la entrega de la primogenitura a los herederos más amables del régimen. Más que de una traición del PSOE y el PC se trató de una claudicación –como decía Sánchez Ferlosio- dejando a los movimientos en la estacada y, tempranamente, débiles en el desengaño. Lo seguimos pagando.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=183524

leer más
Página 1 de 1112345...10...Last »